Ha venido siendo, y sigue en la actualidad muy extendido este estado de opinión, un lugar común el considerar que la intensidad con la que el norteamericano medio se interesa por lo que ocurre en el mundo es inversamente proporcional a la distancia a la que se encuentran los acontecimientos de su espacio vital, actitud que cabe pensar que halle fundamento en el tipo de pragmatismo de quienes sintiéndose en una sociedad autosuficiente entienden que únicamente es útil aquello que puede influir positiva o negativamente en su cotidianeidad1.
Es esta concepción, que postula que «lo-que-importa-es-lo-que-está-cerca», la que, al menos en cierta medida, explica, de una parte, la falta de entusiasmo que tradicionalmente ha despertado en EE.UU. el aprendizaje de idiomas extranjeros2 y el conocimiento de los valores culturales y las formas de ser distintos de los propios y, de otra, el pobre reflejo que ha tenido la enseñanza de las lenguas en las escuelas de educación primaria y secundaria estadounidenses3 y la escasa atención que en los procesos escolares de accountability4 se le ha prestado a los resultados que obtienen los alumnos en esta parte de carácter no obligatorio de los planes de estudio.
Este estado de las cosas está en la actualidad en proceso de cambio, siendo impulsores de esta especie de giro copernicano de la sociedad y de la educación de EE.UU.:
«Para continuar compitiendo con éxito en una economía globalizada y mantener nuestro papel de líder mundial, Estados Unidos necesita asegurarse de que sus ciudadanos adquieren una amplia comprensión acerca del mundo, el dominio de otros idiomas y el conocimiento de otras culturas»
(The White House, Office of the Press Secretary: Memorandum for the Heads of Executive Departments and Agencies, abril, 19, 2000 [http:/exchanges.state.gov/education/remarks/whstatement.htm]).
Además de estos factores, que es notorio que están favoreciendo la consolidación del español como segunda lengua en la sociedad de EE.UU. y su inserción como una materia crecientemente cursada en su sistema escolar, existen otros que afectan negativamente a la pervivencia del idioma de Cervantes en este país:
Aun cuando en EE.UU. la enseñanza de una segunda lengua13 no es, tal como se ha indicado ya, un componente obligatorio ni central del plan de estudios de las escuelas de educación primaria y secundaria, sí es preciso reconocer que en su sistema educativo se ha hecho un esfuerzo notable por adaptar el aprendizaje a las necesidades del heterogéneo alumnado que se escolariza en los centros educativos de este también diverso país14.
En la actualidad, con ciertas variantes que introducen modificaciones menores, los programas de enseñanza de segundas lenguas en la educación elemental de EE.UU. son los de la tabla 1.
En la educación secundaria, la enseñanza de un segundo idioma suele ser de tipo convencional, aun cuando existen también programas de inmersión al igual que programas específicos de segundo idioma para alumnos que son, y a menudo han perdido fluidez en el uso del mismo, hablantes nativos de tal idioma.
El currículum de la segunda lengua en el nivel secundario suele articularse en cinco niveles, pudiendo existir otro para los alumnos más avanzados (Advanced Placement).
2.2. Evolución y situación actual de la enseñanza del español en las escuelas primarias y secundarias de EE.UU.a) Matrícula en lenguas extranjeras en educación primaria
b) Matrícula en lenguas extranjeras en educación secundaria
c) Idiomas extranjeros impartidos en las instituciones de educación primarias y secundarias
Como era previsible, las escuelas norteamericanas han ido ajustando su oferta de idiomas a la evolución de la demanda para aprender lenguas extranjeras que se manifiesta en la sociedad norteamericana, de ahí que no sea sorprendente el fuerte crecimiento que experimenta el estudio del español y la evolución a la baja que sufren idiomas tradicionalmente considerados como de superior valor tanto desde una perspectiva cultural como económica (el francés y el alemán).
En los datos que se aportan en este apartado, destaca además:
d) Evolución (tasa de crecimiento) del número de alumnos que estudian lenguas extranjeras en EE.UU. (los cinco idiomas con mayor número de alumnos matriculados)
Como ya se ha advertido, la evolución que ha experimentado el interés por aprender lenguas extranjeras en EE.UU. está cambiando en estos años de forma acelerada, por lo que no es factible predecir aquí y ahora, con suficientes niveles de fiabilidad, cuántos norteamericanos estudiarán lenguas extranjeras en los próximos decenios, y mucho menos qué número elegirá una determinada lengua como segundo idioma.
No obstante esta situación de incertidumbre, sí es razonable pensar que, aunque se produzca un salto en el número de alumnos que se matriculan en un idioma moderno al cursar los niveles primario y secundario del sistema educativo, las tendencias observadas en los últimos años, tanto en las preferencias de las familias y de los escolares como en la oferta para cursar idiomas que hagan los centros de enseñanza, se mantengan, de ahí la utilidad predictiva de los datos que se ofrecen en este número, cuya interpretación ha de hacerse, no obstante, con las necesarias cautelas. (Gráfico 6 - Gráfico 7)
A la vista de estos datos, y de acuerdo con un modelo teórico desarrollado por G. G. Dacal19, cabe formular las siguientes hipótesis relativas a la tendencia que en materia de enseñanza y aprendizaje de idiomas se está produciendo en EE.UU.:
a) Comentarios previos
Aunque los datos generales acerca de la enseñanza del español, y en general de una segunda lengua, en el conjunto de EE.UU. tienen un valor descriptivo de la situación actual muy importante, al mismo tiempo que permite, mediante un estudio de tendencias, realizar prognosis razonables acerca de cuál será la situación en este ámbito en el futuro, conviene tener en cuenta:
Aceptando las limitaciones a las que se refieren los párrafos anteriores, se ofrecen en este número datos relativos a la situación de la enseñanza de la lengua española en un reducido grupo de estados, seleccionado con la pretensión de que estuviese formado por realidades demográficas y culturales muy diferentes, para así atemperar las incertidumbres asociadas a la realización de predicciones fiables acerca de cuál será la situación en un futuro mediato.
b) Estudio de casos
Louisiana21Tratándose de un estado con una influencia cultural francesa de enorme importancia, y con un porcentaje de población hispana muy reducido, no deja de sorprender la pujanza del español en la educación secundaria y en los programas de enseñanza a distancia, lo que ciertamente es un indicador de la índole emergente que al día de hoy muestra tener la lengua española en EE.UU., incluso en una situación cultural desfavorable.
CaliforniaEn California concurren múltiples circunstancias que la convierten en un territorio singular: es el más poblado de EE.UU., y por consiguiente el que tiene un mayor peso político en el conjunto de la Unión, y al mismo tiempo es el de mayor riqueza, al contar con una estructura económica muy dinámica de la que son sectores destacados las nuevas tecnologías (radicado en el gran entorno de San Francisco), el cine (cuyo centro es la ciudad de Los Ángeles), la agricultura y el turismo.
Es, además, un estado multirracial, en el que los blancos no hispanos no alcanzan a representar el 50% de la población. De entre las minorías, la hispana es sin duda alguna la mayor y la más representativa, tanto por su situación actual como por razones históricas: el carácter hispano de California no sólo es una realidad hoy debido al peso que la población que tiene esta condición ha alcanzado en todo el territorio, sino que es algo que está en la geografía (nombres como San Francisco, Los Ángeles, San José, San Diego, Sacramento, Santa Bárbara y tantos otros hablan constantemente de la procedencia de quienes fueron sus primeros colonizadores) así como en las costumbres y tradiciones de una buena parte de los californianos, y también en el habla a través de la que se expresan: el español.
De sus 33 871 648 habitantes (cuenta con más población que Canadá), casi once millones son hispanos (10 966 648), lo que convierte a este estado en una de las primeras naciones en número de hablantes de español del mundo, dándose, además, la circunstancia de que se trata de un grupo en clara expansión, ya que ha pasado en 10 años de representar un cuarto de la población (en 1990) a constituir un tercio de los californianos, radicados en 10 de las ciudades de mayor tono multirracial de EE.UU., en un territorio en el que ningún grupo alcanza a constituir el 50% de la población , cuyos ciudadanos están representados en el Congreso Federal por 53 congresistas y en el que en el año 1979 casi el 80 por ciento de sus residentes eran blancos no hispanos (en la actualidad este grupo representa sólo el 46,7% de la población)23.
La composición según el Censo del año 2000 de este impresionante mosaico de razas que es California es la que se aprecia en el gráfico 8.
Esta heterogeneidad racial, y, dentro de ella, la preponderancia del grupo hispano, tiene un notorio reflejo en el sistema escolar de este estado, especialmente en la escolarización en sus escuelas públicas, tal como se refleja en los datos de la tabla 6.
Los datos relativos a la matrícula en lenguas extranjeras muestran así mismo una abrumadora preferencia por el estudio del español (Tabla 7).
UtahAunque forma frontera con California, la estructura demográfica (Tabla 8), cultural, paisajística y aun política de Utah difiere totalmente de la de su poderoso vecino del este, si bien la preferencia de sus ciudadanos por el aprendizaje de la lengua española muestra una tendencia similar24 (Tabla 9).
IndianaEl territorio de Indiana cuenta con una estructura poblacional fuertemente influida por el origen centroeuropeo (alemán) de la inmigración que lo pobló en sus orígenes, circunstancia que es en la actualidad compatible con el hecho de estar sufriendo una lenta pero creciente presión migratoria de origen hispano, en buena medida por desbordamiento de los asentamientos de este grupo radicados en Illinois/Chicago, que buscan posibilidades de empleo en zonas de fuerte crecimiento económico del vecino estado, asentándose sobre todo en el gran Indianápolis.
El Departamento de Educación25 únicamente dispone de estadísticas relativas a la matrícula en lenguas extranjeras en los grados 7 al 12 y en escuelas públicas26, que proporcionan los siguientes datos (Tabla 10).
ConneticutSe trata de un estado con una elevada presencia de ciudadanos de origen italiano en el que, no obstante, ya empieza a estar bien representada la minoría hispana (Tabla 11), aun cuando no ha alcanzado todavía los valores correspondientes al conjunto de la nación.
Existen estadísticas27 de matrícula en lenguas extranjeras relativas únicamente al nivel de High School, en donde se detecta una ostensible tendencia al crecimiento en el número de alumnos que cursan español28 y a un estancamiento e incluso disminución de la matrícula en francés y alemán (Tabla 12).
GeorgiaAunque la minoría hispana ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos 10 años (ha pasado de constituir respecto de la población total el 1,7% en el año 1990 a ser el 5,3% en 2000), todavía está muy lejos de tener la condición de minoría mayoritaria (posición que ocupa la población negra, que representa el 28,5% del censo, ver tabla 13).
No se dispone de datos totalmente fiables acerca de la matrícula en lenguas extranjeras en los niveles primario y secundario, pudiendo estimarse, con datos del Departamento de Educación, que estudian los idiomas mayoritarios los números de alumnos (Tabla 14).
Nuevo MéxicoTiene interés este estado desde una perspectiva lingüística por las inequívocas raíces hispanas de su población (Tabla 15) y por el consiguiente elevado número de ciudadanos para los que el español es la lengua materna29.
El tono hispano del estado está, sin duda, en el origen de la primacía que tiene el estudio del español como segunda lengua en las escuelas de este territorio30 (datos relativos a educación secundaria)31, como se puede ver en la tabla 16.
Carolina del NortePertenece este estado a la región South Atlantic, mostrando una evolución demográfica muy similar (excepto West Virginia) al conjunto de territorios que conforman el sur de la fachada atlántica de EE.UU., marcada por la fuerte presencia32 de población negra y el significativo crecimiento de los ciudadanos de origen hispano, cuya representación en el conjunto del censo todavía está significativamente por debajo de la media de la nación (Tabla 17).
La matrícula en otros idiomas distintos del inglés, que es expresiva también del papel de idioma extranjero más estudiado que le corresponde al español en EE.UU., en las escuelas de este estado es la reflejada de la tabla 1833.
2.3. Un tipo de programa general de interés particular: el Two Way InmersionConstituye un modelo organizativo y didáctico que está adquiriendo un creciente atractivo para los padres y las escuelas norteamericanas, que, al requerir de grupos de alumnos que se distribuyan de forma tal que cada subgrupo lingüístico represente, aproximadamente, el 50% del número de alumnos de la clase, favorece la creación de programas de inmersión de dos sentidos con la combinación inglés/español, ya que resulta difícil encontrar clases de colegios públicos que cuenten con el 50% de hablantes nativos de francés, alemán, japonés o de cualquiera de las restantes lenguas minoritarias de EE.UU.
Se trata, por otra parte, de un programa que, además de perseguir un alto dominio de las dos lenguas, pretende que los alumnos adquieran un buen conocimiento de las culturas vinculadas a ambos idiomas y promueve por lo tanto la multiculturalidad además del bilingüismo.
Los datos más relevantes acerca de este programa los mantiene permanentemente actualizados el Center for Applied Lingüistics de EE.UU.34, con respecto al número de escuelas que los aplica (Tabla 19), los níveles en los que se aplica el programa de inmersión (Tabla 20), las lenguas que se utilizan en tales programas (Tabla 21), y su evolución en los últimos años (Gráfico 9).
Puesto que los factores que determinan el incesante crecimiento del número de personas que hablan español en EE.UU. son tanto internos como externos, y que las Administraciones y las instituciones educativas norteamericanas han hecho de la adquisición de la lengua española por sus niños y jóvenes un objetivo muy importante para su sistema escolar, las intervenciones que pudieran tener terceros países (aquellos en los que el español es la lengua materna de sus ciudadanos, y por razones obvias España) para coadyuvar a la consecución de la que parece que va a ser una meta estratégica para los estadounidenses en este siglo (convertir a su país en una nación bilingüe) habrían de tener una prioridad máxima en su política exterior.
Aun cuando las iniciativas dirigidas a colaborar con las instituciones norteamericanas en el proceso de consolidación de una oferta de enseñanza del español amplia y de calidad (iniciativas de cooperación educativa) pueden convivir con las que se orientan a llevar a la práctica programas de enseñanza o promoción del español a través de instituciones propias (iniciativas de política educativa)35, no cabe duda de que las primeras son las que realmente se justifican en un país como EE.UU.
Abundan en la pertinencia de aplicar en EE.UU. el modelo de cooperación educativa para contribuir a la consolidación de la lengua española como una materia curricular en el sistema escolar norteamericano las propias dimensiones y complejidad de este país, que harían inviable una política educativa basada en una oferta directa de enseñanza de la lengua española a través de instituciones propias.
Con o sin cooperación educativa de terceros países, el futuro del español en EE.UU. está asegurado, y su condición de segunda lengua mayoritaria es fácil de pronosticar. Lo que resulta más difícil de predecir es cómo será el español que se hable en EE.UU. dentro de un siglo, y cuáles serán sus diferencias respecto del que se habla en países en los que es la primera lengua.
Las alteraciones que sufre en su fonética, vocabulario o estructura la lengua española que se habla en EE.UU. ya son ostensibles en el momento actual, a pesar de que todavía está muy viva la inmigración de ciudadanos procedentes de países en los que se habla español sin apenas —o con no significativas—concesiones a otros idiomas, lo que lo mantiene sin modificaciones acusadas; modificaciones que no obstante ya empiezan a ser claras en los hispanos que han nacido y/o se han educado en EE.UU.
No parece, sin embargo, que quepa hacer pronósticos, sin cautelas, desde la situación del español en los hablantes nacidos/educados en EE.UU., ya que el creciente número de personas que hablan español, y su localización preferente en determinadas zonas geográficas, junto con el aumento de la presencia de este idioma en el sistema escolar y en los medios de comunicación, pudieran ser factores con incidencia significativa en la resistencia de este idioma a ser progresivamente colonizado, o incluso puesto en desuso, por el inglés.